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Saltar de la silla

Iniciativa per Catalunya Verds se lanza en contra del Tribunal Constitucional al que niegan legitimidad por la sentencia del Estatuto

La sentencia muestra la cara más nacionalista de una ICV que traiciona los ideales de izquierda por la nación obligatoria y la exclusión lingüística de los castellanohablantes en Cataluña

       Hace unos meses la concejala de Iniciativa per Catalunya Verds del ayuntamiento de Palau-solità i Plegamans, Maria Àngels Marcuello, salió disparada de su asiento en el pleno municipal hacia la cámara de PeriodistaLocal que había estado registrando sus intervenciones en la sesión plenaria. La nerviosa celeridad de Marcuello contrastaba con la sonrisa tensa que dirigió al reportero para censurarle que este medio tache de discriminador a su partido ecologista-republicano-de-izquierdas-feminista-municipalista-y-catalanista. Sobre todo catalanista. O sea el epítome mismo de la defensa del pueblo y de las clases populares. Pero populares de debò. (de verdad) no los del PP, y menos aún de los botiflers de Ciudadanos, esos sí,  fachas-españolistas-enemigos-de-los-trabajadores-y-de-Cataluña. Sobre todo de Cataluña. Que Convergència i Unió serán como mínimo igual de derechistas que el PP, pero son de Casa Nostra (y por lo tanto bona).  Por algo son nacionalistas. Y el nacionalismo para los catalanistas maniqueos (valga la redundancia) como ICV, y sus compadres de EUiA, es el auténtico seto que separa el jardín catalán del bien del desierto mesetario de la maldad.  Ese es el Edén de un partido que hasta en el nombre aparcó, lustros ha,  cualquier referencia a una izquierda que es, por definición, exactamente lo contrario de la iniciativa por Cataluña que promulgan. Pero que imponen con una iniciativa, ésta sí, heredera de la más rancia tradición comunista. La que arrastró en su caída el muro de Berlín.

La iniciativa nacionalista contra la sentencia del Estatuto

      Sin duda cuando ICV ha enseñado que tras sus siglas se esconde su  Intolerante Cara Verdadera  ha sido con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Un Estatuto que tiene entre sus fines esenciales la discriminación sistemática de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes. Quienes, mira por donde, constituyen la mayoría de los trabajadores que dicen defender  los econacionalistas.  Y no hay mejor demostración que las furibundas reacciones contra el Tribunal Constitucional por los pocos aspectos que ha derogado la sentencia. Los cuales no hacen referencia a los derechos sociales o laborales, que son los que defiende la auténtica izquierda, sino a prohibiciones  nacionalistas como la exclusión del español de la vida pública en Cataluña.

El artículo del concejal de ICV de Barberà contra el Tribunal Constitucional

      Un ejemplo entre un millar de los posicionamientos sobre la sentencia del TC es el que ha realizado el concejal de ICV en el ayuntamiento de Barberà del Vallès, Carles Fernández, en la revista municipal Barberà. Fernández acusa al alto tribunal de dictar una sentencia que “no sólo no soluciona nada sino que nos puede llevar a una grave crisis política e, incluso, constitucional (sic). Una nueva irresponsabilidad que sólo puede provocar indignación”. Habría que recordarle a Fernández que los tribunales no están para solucionar debates políticos, sino para garantizar que todas las actuaciones, comenzando por las de los poderes públicos, se ajusten a la legalidad vigente. Se llama democracia y se basa en la separación de poderes. Lo contrario significa que el poder político, en este caso de una comunidad autónoma como Cataluña, puede imponer a su albur leyes injustas y que no se avienen a derecho. Y el derecho a su vez se fundamenta en el principio de jerarquía de las leyes, lo que significa que una ley de rango inferior, como el Estatuto de Cataluña, no puede ir en contra de la ley de la que depende y que, quieran o no  los nacionalistas, es la Constitución. Y no cumplirlo es propio de regímenes totalitarios. Por eso la “grave crisis política y constitucional” no la ha provocado el Tribunal Constitucional sino los políticos nacionalistas, incluidos los de ICV, que aprobaron una ley contraria a derecho como el Estatuto de Cataluña. Son esos políticos los auténticos culpables de la “nueva irresponsabilidad que sólo puede provocar indignación”. La indignación es comprobar cómo personajes con todos los privilegios y componendas de la representación pública se dedican a legislar la discriminación lingüística e identitaria contra ciudadanos a los que gobiernan.

La ley del embudo, “guste o no”

      El mismo Fernández reconoce el auténtico sentido del Estatuto cuando critica que la sentencia afecte al “mayor reconocimiento nacional y lingüístico” debido a una “España que es, guste o no, plurinacional” O sea que los nacionalistas pretenden que se les otorgue el mayor reconocimento a la imposición de una sola nación y una sola lengua a los catalanes. Y todo como respuesta a una supuesta plurinacionalidad de España que es básicamente la eterna ley del embudo nacionalista. Vosotros sois plurales, pero nosotros imponemos  en Cataluña un uniformismo lingüístico y cultural digno de los mejores años de Paquito Vozdeflauta. Que para algo somos una nación “guste o no”. Pero resulta que las únicas naciones democráticas son las que se basan en las leyes, gusten o no. Algo que se le olvida al concejal que aprovecha para meter el federalismo en el potaje, ametrallando de paso sus propios pies.   El verdadero federalismo se basa en una distribución de competencias igual entre todos los territorios federados, de manera que Cataluña no tendría más competencias que ninguna otra comunidad autónoma. Pero además el Estado federal se reserva una serie de competencias exclusivas e intransferibles. Y no sólo eso, sino que puede recuperar competencias de las administraciones federadas, como ha ocurrido recientemente en Alemania, donde se han devuelto al Estado prerrogativas que tenían los länder para no caer en discriminaciones entre territorios. Lo cual, traducido a España, significa que el Estado Federal podría, por ejemplo, recuperar las competencias en educación para evitar la imposición lingüística obligatoria. Justo lo que quiere ICV con toda su alma.

       Pero no se detiene aquí el intrépido inciativero para el que la sentencia implica “la ruptura del pacto que supone el Estatuto entre Cataluña y el Estado, aprobado en referéndum por el pueblo de Cataluña”. Toma ya.  El  mantra que repiten como loros los nacionalistas del Tripartito para justificar su fracaso. De nada sirve explicar a los defensores de la patria una gran i lliure que el único pacto democrático es el que hicieron los ciudadanos españoles, incluidos los catalanes, a través de la Constitución. Que, por cierto, contó en Cataluña con un apoyo superior a la media nacional. Nada menos que un 90,46 % de votos a favor con una participación del 67,91%.  Y no se trata de comparar estas cifras con las de un referéndum estatutario que no votó ni el 50 % de la población, provocando la decepción del mismísimo Pasqual Maragall. Porque lo fundamental es que esa Constitución fue la que estableció el Estatuto de Cataluña. Igual que estableció un Tribunal Constitucional para velar por la constitucionalidad de leyes como el Estatuto de Cataluña. Especialmente cuando esas leyes significan la instauración del apartheid lingüístico y cultural de los castellanohablantes y la imposición de la nación obligatoria al conjunto de los catalanes.

La realidad del Estatuto: prohibición del castellano en las escuelas, multas a los comerciantes que rotulen en español y enseñanza sólo en catalán a los inmigrantes

       Somos conscientes que antes sale el sol por Antequera que intentar argumentar con nacionalistas. Por eso sólo cabe la dura y cruda realidad. Y la única y triste realidad es que se prohíbe la enseñanza en castellano en Cataluña, según la Ley de Enseñanza de Cataluña, que se sanciona a los comerciantes con multas de hasta 100.000 euros (¡¡100.000 euros!!) por rotular en español según el Código de Comercio que acaba de entrar en vigor, o que por la Ley de Acogida se enseñe únicamente el catalán a los inmigrantes. Leyes todas ellas desarrolladas gracias (o más bien desgracias) a un Estatuto de Cataluña que no tiene parangón en ningún país democrático por discriminatorio y descaradamente etnicista. Eso es lo que han aprobado y defienden todos los partidos nacionalistas, incluidos los autodenominados de izquierdas, auténtica pseudoizquierda que va desde el PSC a Iniciativa Catalunya Verds y los admiradores fidelistas de la Izquierda Unida catalana. De ERC ni hablamos, porque ellos mismos se jactan de poner lo nacional justo delante de lo socialista.

Las razones por las que de verdad deben saltar de la silla

      Dicen que el optimismo es el lujo de los tontos y/o los desinformados. Pero aún a riesgo de serlo nos atrevemos a reclamar en Cataluña una izquierda (y una política en general) que lo sea de verdad, que se preocupe  de los problemas sociales, laborales y económicos de los ciudadanos, no de la lengua que hablen o de las obsesiones nacionacatalanistas de sus mandatarios. Mientras tanto lo único que esperamos es que políticos como los Marcuello, Fernández, o sus correligionarios como el europarlamentario Raül Romeva, que votó contra el castellano junto al fascista Le Pen, o el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, que se niega a defender los derechos de las víctimas de la inmersión lingüística obligatoria, al menos se queden en sus sillas y escaños y no salten contra quienes les retratan como lo que son. Los cómplices de la imposición de una Cataluña uniforme y discriminatoria bajo la coartada del respeto de unos supuestos derechos que niegan a quienes no piensan y hablan como ellos. Y eso es por lo único por lo que de verdad deberían saltar de la silla.

 

La democracia alternativa

Se organiza una manifestación en las Fiestas de Gracia de Barcelona a favor de la colaboradora de ETA, Laura Riera

PP y Ciudadanos exigen la prohibición de la marcha proetarra al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, quien se niega argumentando que “no hay tema”

Alternativo: (Del fr. alternatif, y este der. del lat. alternātus).                                

      1. adj. Que se dice, hace o sucede con alternación.           

      2. adj. Capaz de alternar con función igual o semejante.                                   

      3. adj. En actividades de cualquier género, especialmente culturales, que se contrapone a los modelos oficiales comúnmente aceptados.

    Hasta la definición de la Real Academia Española deja claro porqué Cataluña o es alternativa o no será.  Y perdón por lo de Real (siempre que no se trate de Jaume I of course) y por lo de Academia, que es un invento del jacobinismo francés que sojuzga la Catalunya Nord. Pero sobretodo por lo de española, porque los franceses por lo menos son franceses. Y  todo auténtico alternativo sabe que un español no sirve ni para colonizar sus guetos de extrarradio.  Eso sí, no veas el ruido que arman cuando en las autodenominadas Fiestas Alternativas de Gracia se organiza un homenaje a Laura Riera, colaboradora de la banda terrorista ETA. Perdón alternativo de nuevo. Por la organización armada vasca  a quien Riera comunicaba las matrículas de objetivos gracias a su trabajo de administrativa en el ayuntamiento de Terrassa. Entre ellos el del concejal del PP de Viladecavalls, Francisco Cano, asesinado por ETA en el 2000 cuando se dirigía a su último día de trabajo. Vaya, se nos ha vuelto a hinchar la vena del modelo oficial comúnmente aceptado por los opresores imperialistas. Donde dijimos asesinado por ETA queríamos decir víctima del conflicto entre el Estado  (fascista) español y Euskal Herria. Que hasta su  propio diccionario de la RAE da como primera definición de alternativo lo que hace o sucede con alternación. ¿Y qué son los asesin… este… las acciones armadas sino la alternación de la respuesta a la reacción represiva del estado?

      Y una muerte siempre es algo lamentable, sin duda. Pero todo alternativo sabe que hay cosas inevitables, y más cuando se alterna con los fachas del Partido Popular. Pero en vez de entenderlo los peperos, y los botiflers de Ciudadanos, han aprovechado el conflicto para exigir al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y al consejero de Interior de la Generalitat, Joan Saura, que impidan la manifa a favor de la Riera. Menos mal que Hereu y Saura han cumplido alternando su función de defender los derechos constitucionales por la de proteger a los que alternan con los gudaris vasco-catalanes.  Hereu no dejándose arrastrar por el PSOE, a pesar de sus votantes, diciendo que “no hay tema” con el homenaje proetarra. Que por algo el tema Francisco Cano, como el tema Ernest Lluch y como el tema de todos los asesinados por ETA, ya no existe. En cuanto a Saura ha demostrado toda su iniciativa usando los Mossos para lo que de verdad deben estar, para reprimir españolistas como los que celebraron la victoria de la Roja en el mundial. Todo un guiño a sus protegidos alternativos separatistas, y nunca mejor dicho porque los mossos le saltaron un ojo a uno de los celebrantes. Y aún gracias que le dejaron el otro para que vea qué les espera a los que no comulguen con la Cataluña alternativa que llevan 30 años fabricando.

      Y sólo faltaba el portavoz de ERC en Barcelona, Jordi Portabella, para completar el Tripartito de la misma democracia alternativa que ya triunfó en esa Alemania a la que, como dijo Pujol, tanto debe Cataluña desde Carlomagno. Y a alternativo no le gana nadie a Portabella. Por algo su partido es de una izquierda tan alternativa que le encanta tanto alternar con antorchas como a la susodicha alternativa democracia alemana de finales de los 30. Antorchas que, como no podía ser de otra manera, también quieren utilizar los convocantes de Gracia para recordar a sus mártires alternativos. Así que nadie más calificado que él para denunciar el “oportunismo” del PP por criticar una marcha que no es más que la demostración del triunfo de la Cataluña alternativa. Aquella que transforma lo que en cualquier democracia oficial comúnmente aceptada serían unos manifestantes fascistas, apoyados por  unos políticos cómplices de inmoralidad abyecta, en el ejemplo más acabado de la democracia alternativa en que están hundiendo a Cataluña.

 

Escrito por periodistalocal

16 Agosto, 2010 a 4:11 pm

El Hundimiento

     La sentencia del TC sobre el Estatut provoca un colapso en el nacionalismo que ve poner fin a treinta años de imposición lingüística e identitaria

      José Montilla se bunkeriza en la ilegalidad liderando la concentración separatista contra la democracia constitucional

      Temor entre los separatistas por la proliferación de banderas españolas por el Mundial de fútbol

       Han sido sólo 14 artículos de la retahíla de  223 que  componen el Estatut, más otros 23 a los que se debe someter a interpretación.   De hecho el Tribunal Consticional ha salvado (por los pelos) el resto de artículos del artefacto. O sea que, visto fríamente, se puede decir que el texto se mantiene casi en su integridad. A este 95% de lo sobrevivido se ha agarrado el PSOE para afirmar, sin rubor alguno, que la sentencia ha sido un fracaso del Partido Popular. Algo que parece que no comparte el inefable José Montilla al frente del búnker de su gabinete de nacionalistas irredentos dispuestos a morir  matando. Y es que las implicaciones de la sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña han caído sobre el nacionalismo catalán como la artillería soviética sobre Berlín. De repente los catalanistas han comprobado que el Estado democrático, incluso un Estado tan frágil y acomplejado como el español, no puede sentenciar ni  la discriminación de ciudadanos ni  la destrucción de sí mismo. Y eso a pesar del lamentable espectáculo de cuatro años  para decidir la obviedad de que el Estatut es la telaraña urdida por el nacionalismo para legalizar el régimen de apartheid lingüístico e identitario impuesto en Cataluña por Jordi Pujol y agravado por el Tripartito. Con el PSC al frente.

 La cueva mediática subvencionada impulsa la concentración

      Como acostumbra, la gorgona nacionalista ha atacado la evidencia democrática de la Ley uniendo a la política el resto de sus cabezas mediática y (pseudo)civil. Testas que parecen moverse solas pero que están alimentadas más que generosamente por el ser al que pertenecen. Este es el caso de todos los diarios nacionalistas desde El Periódico a La Vanguardia, pasando por esas versiones separatistas de El Alcázar que son Avui y El Punt.  Se trata de periódicos pagados con dinero público, literalmente comprados por la Generalitat, sin el cual algunos de ellos ni siquiera sobrevivirían. Todo un regalo millonario al que la cueva mediática nacionalista corresponde haciendo lo que hace: extender un estado de opinión en el que la libertad de expresión queda restringida a elegir entre catalanismo, nacionalismo o separatismo. O sea el Kim el Il y el Jong del pensamiento único de esta Corea del Norte mediterránea en que están convirtiendo Cataluña. Así que no es de extrañar que, justo el día después de conocerse la sentencia, El Periódico publicase en portada y a toda página Volem l’Estatut, mientras TV3, Catalunya Ràdio y las emisoras afectas al régimen (o sea a la subvención) rugían indignadas contra el Tribunal Constitucional, confundiendo de nuevo el interés de sus bolsillos con el de los contribuyentes que se los llenan.

 El Ódium cultural de la presunta sociedad civil catalana

            La tercera pata de la dictadura blanca (cada vez más negra) del nacionalismo en Cataluña  la conforma la llamada Sociedad civil. A lo que hay que añadir la P de pagada (y de putrefacta) para obtener las SCPs del catalanismo en que se han convertido la inmensa mayoría de las innumerables entidades nacionalistas subvencionadas por la Generalitat. Entre otras cosas porque el odio a España y la promoción del racismo lingüístico son las condiciones sine qua non que debe cumplir toda entidad, no ya para devorar un pedazo del saqueo público, sino para garantizar la propia existencia. 

      Sin duda el ejemplo más acabado de esto es Òmnium cultural, organizadora de la manifestación contra los poderes democráticos del 10 de julio. Se trata de una entidad que lleva el fascismo de raíz etnicista resumido en su mismo lema Llengua Cultura País. Este Ein Volk  sin complejos le ha valido la friolera de 7,6 millones de euros sólo entre 2004 y 2008, durante el gobierno nacionalista del Tripartito. En cuanto a lo rapiñado durante los gobiernos de CiU da fe el entusiasmo de Artur Mas and company por desfilar con la entidad. Una agrupación cuyas  acciones por la concordia universal incluyen campañas de boicot contra empresas que etiquetan en castellano, la  presión contra comerciantes no nacionalistas o el ataque a escritores como  Elvira Lindo por dar en español el pregón de la Mercè de Barcelona. Todo un epítome perfecto del concepto de cultura que tiene este auténtico Odium cultural.

 Montilla el Integrado

      El cómo y el porqué un señor de Córdoba ha acabado haciendo suyas las soflamas racistas de aquellos que lo desprecian tiene que ver más con la psicología que con la estricta política. En estas páginas ya hemos hablado del artefacto de exclusión social llamado por los nacionalistas Integración, o sea la bula que otorga derecho a formar parte del poder social y político de Cataluña. A cambio, claro, de que el integrante  renuncie a su cultura, lengua y derechos reconocidos por la Constitución en tanto que ciudadanos españoles. Precisamente lo que busca la Integración es impedir cualquier conato de rebeldía democrática contra el estado de presión política, social y moral que dura ya 30 años. Y para ello el gran instrumento del que se vale el catalanismo es el de la inversión de los términos entre víctimas y culpables. Así los mismos que sufren la represión  nacional-catalanista son acusados por los poderes del régimen de ser los verdugos de un presunto conflicto entre Cataluña y España. Tal demostración de cinismo, desvergüenza y mala fe, de fascismo en suma, es el que ha mantenido la extrema derecha nacionalista también en otros lugares como el País Vasco y Navarra. No en vano la manifestación antidemocrática contra el Tribunal Constitucional está respaldada por los terroristas de Batasuna. Nada menos. Gran final para un Montilla que intenta disimular su mancha andaluza (léase española) ocultándola bajo unas cuatro barras que, como apunta Arcadi Espada, ya sólo representan a los amos de la Cosa Nostra nacionalista.

 Pavor de los nacionalistas a las auténticas banderas de los catalanes

      El problema de perder el norte es que en vez de la Polar se acaban viendo otro tipo de estrellas. Algo que vivirá en primera persona José Montilla que estará rodeado de las banderas de la extrema derecha catalanista que los nacionalistas llaman esteladas, por llevar una estrella sobre las cuatro barras. Eso, claro, dentro de la manifestación. Porque por encima de ella, en los balcones de las calles por donde han de marcar el paso Montilla y sus muchachos, lo que ondean son banderas españolas. Y es que el Mundial de fútbol está consiguiendo lo que desde Pujol se ha impedido a base de chantaje moral e identitario. Y no es otra cosa que la gente exhiba sin complejos sus verdaderos sentimientos hacia España. Algo que está alterando los nervios de los padres de la patria del Ódium separatista. Comenzando por Josep Lluís Carod-Rovira, ese genio geográfico que convenció a ETA de que no matase en Cataluña porque no era España. Josep Lluís Aquí-y-en-la-China ha mostrado su preocupación porque en la manifa se verán más banderas españolas que separatas. Si lo llega a saber se queda en Perpiñán con sus contertulios asesinos vascos que todavía no hayan enchironado o huido a Venezuela.

 El Hundimiento de Montilla y el PSC con proetarras y vividores del Ódium cultural

      Con los proetarras, con los Carod-Rovira, y otros personajes siniestros como el racista expresidente del parlamento catalán Heribert Barrera;  con los vividores del  Ódium cultural del anuncio en que lo piden todo, incluyendo el poder eliminar los derechos de quienes no piensan como ellos; con todos estos apropiadores de la voluntad de unos catalanes que somos y mayoritariamente queremos seguir siendo españoles, con todos ellos desfilará José Montilla. Pero sobre todo José Montilla, y ese partido-mentira llamado PSC, desfilarán con su destino. Un destino al que apuntan unas encuestas que vaticinan una caída del PSC que va despeñándose peligrosamente hacia la barrera de los 30 diputados. Pero ahí están los artífices del gran engaño huyendo hacia delante, amenazando a poderes democráticos como el TC, tirándose piedras al propio tejado del Partido Socialista Obrero Español, o aprobando leyes fascistas como la que obliga a los comerciantes a dirigirse en catalán bajo multa de miles de euros. Abandonando en suma cualquier principio moral de lo que un día fue un socialismo democrático, hoy transformado en la mentira de los caudillos de un búnker que no les pertenece. Y creyendo dominar Berlín cuando el único futuro que les queda es el Hundimiento.

Los camellos del oasis

 30 años de nacionalismo hunden a Cataluña en la corrupción y el racismo lingüístico mientras se lucran los jerifaltes del régimen nacional-catalanista

 El poder político y mediático nacionalista impulsa el separatismo para disimular la corrupción del catalanismo en los casos Pretoria y Millet

      El 6 de junio de 2010 la televisión pública (pública) de la Comunidad Autónoma (Comunidad Autónoma) catalana emitió un reportaje titulado Adéu Espanya? (¿Adiós España?, con interrogante para disimular).  Se trata de un publirreportaje independentista con el que los responsables de TV3, con su directora Mònica Terribas a la cabeza, volvían a poner la televisión pública (¡pública!) y el dinero de todos (¡todos!) los catalanes al servicio del nacionalismo. Cosas de la telebasura identitaria.

     En cualquier otro lugar medianamente civilizado el uso desvergonzado de lo público para intereses espurios y partidistas  significaría la asunción inmediata de responsabilidades y el cese de los (i)responsables. Pero estamos en Cataluña. Y aquí no es ya que se toleren las tácticas goebbelianas en una televisión pagada por todos. Es que esta misma televisión se creó, precisamente, para la implantación del Volkgeist (pseudo)nacional con el que llevan 30 años forrándose los guardianes del oasis catalán. Guardia, sin duda, pretoriana. Y es que el reportaje de marras no es más que otro síntoma de la enfermedad que corroe la antaño locomotora de España  y que ha estallado en toda su virulencia con los casos Pretoria y Millet. Dos asuntos que afectan de verdad a la misma estructura de un poder político catalán que intenta disimular su podredumbre con el mismo ambientador que  la provoca. El catalanismo.

     Pero por primera vez en la historia de la democracia se ha puesto en evidencia el vertedero que sustenta el oasis. Y la mentira de un sistema político en el que todos los partidos autodenominados catalanistas son uno y lo mismo. Algo evidente en un caso Pretoria en el que están involucrados a partes iguales políticos del PSC y de Convergència i Unió. Y que ha arrastrado a las principales entidades catalanistas subvencionadas (es decir todas)  para esparcir urbi et orbe el odio a España, la marginación de los no nacionalistas y el apartheid lingüístico de los castellanohablantes.

 Jordi Pujol el racista que puso las bases del régimen corrupto catalanista

       Ya lo dijo Jordi Pujol: Compte, que ens farem mal, cuidado que nos haremos daño. Y eso que Pasqual Maragall retiró su propia amenaza de sacar a la luz las comisiones del 3% que durante décadas se han repartido los jerifaltes catalanes de Generalitat, ayuntamientos y diputaciones. Al fin y al cabo Maragall era, y continúa siendo, tan nacionalista como Pujol, con la diferencia de que el supuesto socialista tenía que disimular ante su electorado. Básicamente porque los votantes del PSC (y buena parte de los de ICV-EUiA) son las principales víctimas del racismo catalanista. En cambio Pujol mostró desde bien temprano su pensamiento, como ha detallado Arcadi Espada en una carta histórica del Correo Catalán que mantiene en El Mundo y titulada sugerentemente Por unas obras completas. Obras autobiográficas se entiende. Y es que el ex Molt Honorable ha escrito una biografía de sí mismo en la que ha olvidado apuntar lo más importante de sí mismo. Sin embargo Espada se ha encargado de recordarle los libros que Pujol escribía en los albores de la democracia, como el titulado La immigració problema i esperança de Catalunya publicado en 1976. Un volumen que ha desaparecido misteriosamente de todas (literalmente todas) las librerías, ya sean de nuevo o de viejo. Quizás porque entre las perlas del librito se encuentran afirmaciones como esta descripción de los andaluces:

        El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido […], es generalmente un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. Introduciría en ella su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir su falta de mentalidad.

       Toda una declaración de principios por el que Pujol sigue siendo homenajeado en Cataluña. Y cómo no con el NO-DO de TV3 en vanguardia, que ha dedicado al inventor del apartheid catalanista un especial en horario de máxima audiencia conducido por Miquel Calzada, alias Mikimoto. Otro de los pájaros que se han forrado con el régimen a base de mostrar su racismo durante años, of course pagado por todos. Y es que la careta de enfant terrible del nacionalismo de casa bona da para mucho. Comenzando por la consecución de licencias de emisoras de radio que se niegan a los no adeptos. Y acabando con actos separatistas con terroristas de Terra Lliure. 

 La Integración, o la bula para ejercer el racismo nacionalista

      Sobre el  Mein Kampf  pujolista (que se disculpó por ello tan poco que devino reafirmación) y sus herederos (o séase todos los partidos catalanistas, con el PSC a la cabeza) se ha construido Cataluña en las últimas tres décadas, ampliando el concepto andaluces por el más general de españoles. Eso sí, sin que se note, que en eso siempre han sido expertos los nacionalistas. Hasta el punto de que el gran éxito del catalanismo es que ha sabido esconder la cara podrida del racismo bajo la solidaria máscara de la izquierda. Logro debido especialmente al PSC y a esa cosa cada vez más nacionalista denominada ICV-EUiA. Dos formaciones que han hecho suyas unas convicciones que, para más inri, discriminan a la mayoría de sus mismos votantes.

      En cambio sus cúpulas y sus cargos electos viven más que mejor gracias al mayor de los cinismos nacionalistas. La llamada Integración. O sea el artilugio por el que socialistas y asociados han hecho suya la xenofobia pujoliana, a pesar de que el actual presidente de la Generalitat vive en un estado de ignorancia y miseria cultural, mental y espiritual por haber nacido Despeñaperros abajo. Pero la Integración es la hostia que todo lo perdona. Un sacramento que abre las puertas del cielo nacionalista a quien abjure de sus orígenes, su lengua, su cultura y su pensamiento libre. Pero no sólo eso. Porque lo mejor (o lo peor) de todo es que la Integración  da bula para actuar con la misma impunidad que los racistas de soca-rel. Y con la originalidad de que el odio se puede dirigir hacia los mismos de los que proceden. Así en Cataluña no hay racistas más grandes que los integrados, que necesitan demostrar a los amos que pueden ser tan buenos como ellos guardando la masía. O incluso mejores. Y eso a pesar o precisamente porque el percal a eliminar es el mismo del que han salido la mayoría de ellos.  

 Pretoria o el paraíso de los integrados

      Integrado ha sido Luis García, Luigi, el principal chorizo de la trama Pretoria que ha ido salpicando a nacionalistas de toda laya, desde los de abolengo a los advenedizos ansiosos por hacerse perdonar su condición de charnegos. La lista es tan larga como la serie de atropellos nacionalistas. Pero entre los primeros tenemos a Lluís Prenafeta y Macià Alavedra. O sea las dos ruedas de la moto nacional-pujolista. A los que hay que añadir el motor que propocionó  Joan Maria Pujals padre de la ley de apartheid lingüístico que es la piedra que sostiene la dictadura blanca de la que hablaba Tarradellas. Pujals utilizó su ascendencia como padre del aparhteid lingüístico para agenciarse un par de contratos en  Santa Coloma. La misma Santa Coloma que tanto desprecian los nacionalistas como Pujals. Y de donde, en cambio, provienen muchos de los votos del partido que más apoya el racismo instaurado por aquel.  E Incluso más que la propia CiU según una encuesta publicada en El Mundo.  Esa cosa verde-rojo-violeta llamada Iniciativa per Catalunya. Un partido cuyo ultranacionalismo creciente lo va acercando cada día más, comenzando por el nombre, a Plataforma per Catalunya.

      Pero por supuesto donde los pretorianos  se han hecho con el imperi ha sido a través de la cohorte socialista. Los tentáculos de Luigi alcanzaban todos y cada uno de los centros de poder de los pseudosocialistas catalanes. Comenzando por el exalcalde de Santa Coloma de Gramanet, Bartomeu Muñoz, todo un epítome del aprovechamiento del catalanismo en la que es seguramente la población con menos nacionalistas de Cataluña. Y de toda España. El tipo vivía en uno de los mejores barrios de Barcelona, pero el PSC lo presentó como alcalde de una ciudad crecida con la llegada de ciudadanos de toda España en los años 60 y 70. O sea la típica doble jugada del PSC de aprovecharse de los votos contrarios al nacionalismo para ofrecer, precisamente, nacionalismo. No quieres sopa, pues dos tazas.

 

El PSC impide que se investigue a los nacionalistas Castells y Nadal, salpicados por Pretoria

      Pero Muñoz no ha sido el único que ha puesto chorizo al guiso pretoriano. Y es que el unto también ha salpicado a algunos de los mayores capitostes del PSC actual. Nada menos que al consejero de economía de la Generalitat,  Antoni Castells y el consejero de  política territorial y obras públicas, Joaquim Nadal. Es decir los dos hombres fuertes del ala más nacionalista (si eso es posible) del PSC. Los responsables de la trama se paseaban como Pedro por su casa por el despacho de Castells, con quien negociaron el cierre de un acuerdo por la sede de Adigsa. En cuanto a Nadal se le implica en la venta de un edificio en el Fórum de Barcelona en la trama Pretoria 2. Porque esto ya es como una mala película de la que van trayendo secuelas ad aeternum. Todo presuntamente, claro. Tan presunto que ni siquiera se hablará de ello en la comisión del Parlamento de Cataluña que presuntamente  se ha formado para investigar el choriceo sociata-nacionata. Porque lo primero que han hecho los del PSC es impedir que tengan que declarar Castells y Nadal. Y todo mientras Montilla apela a una Cataluña de “patriotas” frente a los “caraduras”. Pero hombre si el patriotismo es justamente la base de los rostros de hormigón.  Verbigracia, un presidente de Comunidad Autónoma que defiende la imposición lingüística únicamente en catalán en la escuela pública, mientras  lleva a sus hijos a la privada más exclusiva para que les enseñen español en la escuela alemana. Sic.

 Los camellos quieren seguir dominando el oasis

      El fascismo en Cataluña es como el plástico transparente de un invernadero. No se ve pero acaba ahogando a los que viven dentro. Y en vez de retirar la tela que ellos mismos han puesto, los responsables de la asfixia disimulan los síntomas de putrefacción ofreciendo a sus víctimas más dosis de la droga que cultivan. La adormidera nacionalista. Y con chutes tan mortales como el de un Estatuto nacido del odio a España, el racismo lingüístico y la manipulación de la historia para aprovechamiento de los auténticos vividores del negocio catalanista. Los camellos que obligan a inyectarse una sobredosis de la droga nacionalista al resto de habitantes del oasis.

La consulta del tío Tom

 La consulta-farsa por la independencia se escenifica en Sabadell el 30 de mayo

El PSC de Sabadell, con el alcalde Manuel Bustos a la cabeza, apoya el acto

 

     Consulta le llaman a la cosa. Y la cosa no es nada más que el pulso pseudodemocrático al Estado de Derecho llevado a cabo por los separatistas, convenientemente subvencionados y apoyados (només faltaria) por una Generalitat que tiene en el nacionalismo su razón de ser. Y de cobrar. Ahí tenemos al Guifré el Pilós de Iznájar agenciándose la indesdeñable cantidad de 169.000 euros anuales como presidente de una comunidad autónoma, mientras el presidente de la Nación (con permiso del Estatut) no pasa de los 92.000. Han leído bien. Aunque así al menos queda claro porqué es Molt Honorable. Por el 46 % (¡46%!) de honorarios de más que honorablemente cobra el Macià de Cornellà. Aunque no es el único que se le sube a la chepa salarial a su antaño idolatrado y hogaño denostado ZP. El independentista presidente del Parlamento de Cataluña, y tuneador de coches oficiales en sus ratos libres, Ernest Benach, se embolsa cada año la friolera de 153.000 euros. Siguen leyendo bien. Así no es extraño que Montilla, Benach and company se dediquen a apoyar consultas que les aseguren chupar aún más de un erario público que ya no tendría más controles que el de los salvadores de la patria. Entre los que se encuentra otra célebre separatista, Marina Llansana, cómo no de ERC, quien no ha dudado en vanagloriarse de la austeridad de la Cataluña de las embajadas y los viajes around the world de los Carod Rovira brothers. Y visca Catalunya lliure. De estos tipos y tipas con cargo al presupuesto público.

El PSC y Bustos a favor de la consulta

      Entre el séquito de quienes saben de qué va el negocio en Cataluña está Manuel Bustos, alcalde de Sabadell. Bustos ha dado su apoyo a la realización de la consulta separatista que se escenificará en la capital vallesana el domingo 30 de mayo. Toda una demostración de las prioridades en época de crisis que se gastan (y nunca mejor dicho) los políticos por estos lares. Claro que Bustos, del PSC, ha seguido una razón de peso para traicionar, una vez más, a la Ley, al socialismo democrático y a sus votantes. La Democracia. Así, en mayúscula. Ya se sabe que nadie honra más al suelo que quién lo pisa. Y nadie podrá decir que las botas del nacionalismo no estén proselitizando la ciudad a conciencia. Nuestros demócratas favoritos han llenado las calles de Sabadell con pancartas anunciando la buena nueva de la consulta que nos ha de llevar a su Tierra Prometida. Incluyendo los actos celebrados estos días en la ciudad, como la Feria del Caballo. Tierra de infieles, por cierto, para estos apóstoles de la buena nueva. No en vano esta feria es la heredera directa de una Feria de Abril que reunía más personas en un fin de semana que una consulta por la independencia que ya va por el año de ruido.

      Más acorde, en cambio, con el espíritu de estos almogávares de casa bona ha sido la Feria Medievalia. Sin duda un marco incomparable para presentar el retorno que pregonan a los días de Jaime I, rey de la Corona de Aragó… perdón… de la Corona CATALANO-aragonesa. Una Corona a la que tampoco le ha faltado su joya. Y es que entre estos héroes del 1714 versión 2.0 estaba otra cohorte dedicada a exigir que se vea TV3 en la Comunidad Valenciana. Aclaramos que la TV3 que pretenden que se traguen los valencianos es la del racismo lingüístico y la exclusión sistemática de los no nacionalistas. Además, of course, de los mapas del tiempo enseñando el Anschluss de una Cataluña convertida en unos delirantes Països catalans que llegan hasta Murcia. Una frankesteniana Cataluña que, dicho sea de paso, es la que se adoctrina a los escolares para crear los futuros consultistas de la patria.

 La democracia como excusa de la pedagogía del odio catalanista

      Porque de eso van estas consultas. De la creación definitiva del castillo del odio contra España y la discriminación del castellano y de los no nacionalistas que el catalanismo lleva construyendo, gota a gota y mentira a mentira, los últimos 30 años. Y con la coartada de una democracia que ni respetan, ni les interesa más que para imponer sus obsesiones con el marchamo de la libertad. Libertad. Democracia. Palabras que devienen insulto en boca de individuos como Alfons López Tena, uno de los promotores principales de estos esperpentos y que comparó a los castellanohablantes de Cataluña con los judíos de Alemania. Sí. Siguen leyendo muy bien. Y el exvocal del Consejo General del Poder Judicial (sic) ha creado escuela. Y no sólo en Convergència i Unió, donde milita actualmente, sino en la misma plataforma, o lo que sea, organizadora de la farsa. Entre los que se están cubriendo de gloria nacional está Àngels Folch quien rivalizó con su ídolo exCGPJ al bramar que los separatistas “los trataríamos mejor (a los castellanohablantes) de los que nos trataron ellos a nosotros”.

      Esa es la libertad y esa la democracia que tienen reservados para los que no comulguen con todos los López Tena y las Àngels Folch que se agazapan detrás de unas urnas transformadas en nidos de serpiente. Un reptil en forma de consulta que le pregunta al Tío Tom si está a favor de la misma independencia que lo confinó a lo más oscuro de su cabaña del racismo.

Escrito por periodistalocal

19 Mayo, 2010 a 5:07 pm

El PSC abandona el socialismo democrático para defender el Estatut del racismo lingüístico

La única ventaja del inefable Estatut es que está sirviendo para clarificar muchas cosas y poner a todo el mundo en su sitio. El problema, claro, es que lo haga a costa de la democracia y con el recorte de derechos de los ciudadanos no nacionalistas en este infortunado rincón de España. Pero la novedad no es que este auténtico golpe contra el Estado de Derecho esté apoyado por la extrema derecha catalanista instalada en la moderada Convergència i Unió (repetimos Convergència i Unió) y Esquerra Republicana (éstos ya se repiten solos). Ni siquiera que se haya destapado el verdadero carácter de partidos como Iniciativa per Catalunya Verds y Esquerra Unida i Alternativa que han confundido el culo de la izquierda con las témporas del nacionalismo. Lo verdaderamente original es que el PSOE haya desautorizado públicamente por primera vez la deriva nacionalista de su partido máscara en Cataluña. Y es que ni siquiera Zapatero podía ignorar a todo un presidente de la Generalitat amenazando a una institución democrática como el Tribunal Constitucional por el Estatuto que consagra el racismo lingüístico e identitario en Cataluña. Un momento que además es la certificación del abandono definitivo de José Montilla y del PSC de los principios más elementales del socialismo democrático.

Claro que la queja del PSOE ha durado lo que ha tardado en cambiar de viento el veleta Zapatero, en su afán insuperable por convertirse en el peor presidente de la historia democrática de España. Y el viento ha sido el chantaje de José Montilla al retar al PSOE con utilizar los diputados del PSC si no se relevan a los magistrados del Tribunal Constitucional que no dicen lo que él quiere. Cosas de la fe del converso. Amén, of course, del mesianismo totalitario autóctono de un catalanismo para el que la separación de poderes significa el reparto de cargos y prebendas entre los miembros del Tripartito. Y es que los únicos 3 poderes existentes en la Cataluña actual son el nacionalismo obligatorio, el racismo lingüístico y el odio a España. Además, claro de la incultura de los gobernantes. Si un tipo como Joan Herrera, presidente de la gubernamental ICV, es capaz de llamar franquista a un Alfonso XIII que reinó antes de la República, no es extraño que acaben confundiendo a Montesquieu con Le Pen. Será por eso que los econacionalistas, CiU, ERC y PSC  votaron con el racista francés en el parlamento europeo en contra de la enseñanza en castellano en Cataluña.

La única realidad es que el Estatuto es el instrumento de la clase política nacionalista para perpetuarse en el poder mediante la instauración por ley del racismo lingüístico y cultural. Y lo verdaderamente escandaloso es que el Tribunal Constitucional no haya sentenciado aún sobre un texto de rasgos no ya inconstitucionales, sino directamente fascistas. Repetimos. Fascistas. Porque eso es la eliminación sancionada, y nunca mejor dicho, por el Estatuto de derechos constitucionales tan básicos como el derecho a ser educado también en español o el de rotular un negocio en la lengua que se elija libremente sin ser multado por ello.

Pero el respeto a la libertad en Cataluña cada vez se parece más al de Corea del Norte. El mismo norte, por cierto, que persiguen los promotores de las consultas separatistas. Que por algo se independizó de la otra Corea con su reconocido sentido democrático. Algo a lo que está cada día más proclive   Montilla. Y no sólo porque fuera maoísta en su juventud, sino porque el de Iznájar se ha ceñido la estelada para proclamar que ve posible la Cataluña Una Gran i Lliure de los independentistas. Así que ha decidido no ya lanzarse a los brazos del nacionalismo, sino ser su mismo brazo ejecutor amenazando al Estado de Derecho. Además de traicionando, ahora ya explícitamente, a un PSOE que debería entender de una vez por todas que en Cataluña el socialismo es el pseudónimo  que usa el PSC para utilizar primero y discriminar después a quienes todavía creen votar el viejo partido de Pablo Iglesias.

Escrito por periodistalocal

26 Abril, 2010 a 2:56 pm

La Inquisición televisiva de los cachorros de Duran Lleida

Unió de Joves publica un anuncio instando al racismo lingüístico para eliminar el castellano en TV3

       Uno de los mitos más extendidos entre determinados políticos nacionales, especialmente de la izquierda pero también de la derecha a tenor de los últimos movimientos del Partido Popular, es que el nacionalismo catalán, y más concretamente el representado por Convergència i Unió, es un ejemplo de la moderación del catalanismo democrático. Se trata de una idea que fructificó durante la Transición debido a la mala conciencia que siempre ha tenido la democracia española con el nacionalismo por la dictadura franquista. Algo que el nacionalismo ha aprovechado, también desde siempre, con una indecente explotación del victimismo para justificar su programa de racismo cultural sistemático y apartheid institucionalizado de los castellanohablantes y los no nacionalistas. Y es que la desgracia de este viejo país es que su clase política todavía no ha entendido, o no ha querido entender, que catalanismo democrático son dos términos contradictorios.

      El penúltimo ejemplo del oxímoron lo ha protagonizado la llamada Unió de Joves, la asociación de jóvenes de Unió Democràtica de Catalunya. O sea la U democratacristiana de CiU. Como todas las agrupaciones juveniles Unió de Joves es el semillero donde se fraguan los futuros dirigentes y candidatos a succionar generosamente del erario público, sin más méritos que la obediencia ciega a principios sectarios y aún más radicalizados que los de sus mayores. Y eso en formaciones nacionalistas como UJ significa mostrar los afanes separatistas y excluyentes sin las máscaras, subterfugios ni dobles lenguajes al que tan acostumbrados están sus patrones. Así que Unió de Joves no han querido ser menos que sus primos de les Joventuts Nacionalistes y han perpetrado una campaña a la altura moral e intelectual del Catalonia is not Spain. Lo curioso del caso es que esta vez su pedagogía del odio se ha centrado nada menos que en ¡TV3! Esa televisión pública autonómica cuya función es ser el escaparate audiovisual, y sin límite presupuestario, del odio a España y del racismo lingüístico contra los castellanohablantes. Que, por cierto, representan más de la mitad de los paganos del invento. Pues eso, que paguen su paganismo, es lo que piensan los cachorros nacionalcristianos, quienes han puesto el grito en el cielo porque en TV3 se han escapado más de dos palabras en la lengua del diablo. Una herejía contra la que han publicado un anuncio-anatema en la revista Palau Informatiu, órgano habitual de las proclamas separatistas de Palau-solità i Plegamans, que reza, y nunca mejor dicho:

Unió de Joves encuentra intolerable la emisión en castellano en TV3 En referencia a la huelga del personal de TV3 llevada a cabo el pasado 4 de febrero entre las 13h y las 16h, donde (sic) la emisión habitual cesó y en vez de la programación prevista se emitió por segunda vez el documental sobre Elena Francis, donde el castellano era la lengua mayoritaria.

Encontramos una TRAICIÓN (sic) y un ESCARNIO (sic) a los principios de TV3 y a la función que Cataluña (sic) espera (sic) de la cadena la emisión de cualquier contenido en una lengua que no sea la lengua catalana. Si bien ya podemos lamentar con preocupación la castellanización (sic) creciente en los contenidos emitidos por la cadena, la emisión de una versión mayoritariamente castellana la encontramos intolerable.

 Denunciamos una vez más la proactividad (sic) del Tripartito en el esfuerzo de hundir (sic) la televisión y la radio nacional (sic) de Cataluña.

Pedimos a la directora de TV3, Mónica Terribas y a la presidenta de la Corporación Rosa Cullell que depuren (sic) responsabilidades y que se trabaje de una vez (sic) por una catalanización íntegra de los materiales de difusión de TV3.

      Dejaremos las perlas sintácticas al maestro Arcadi Espada, pero un vistazo superficial de la cosa deja claro que entre las inspiraciones divinas de estos creyentes muchachos no está el redactar con un mínimo de elegancia en la lengua de su santa indignación. Pero no tienen que justificarse de nada quienes nacieron con un crucifijo bajo un brazo y una estelada bajo el otro. Aquí los que deben pedir perdón con el nivel C en la boca son los que se atreven a venir a este mundo en la misma lengua que contamina la teva. Otra cosa es ese tono estalinista de la depuración de responsabilidades. Y más en unos jóvenes que son la vanguardia nostrada contra el ateísmo rojo (y gualda). Pero si fascistas como los que atacaron a Rosa Díez en la UAB se hacen llamar de izquierdas, no hay razón por la que los representantes de Dios en la catalana terra no puedan tener sus pequeños desmanes soviéticos.

CiU, ERC, ICV y PSC instauran el apartheid lingüístico definitivo en TV3

Cristianosoviéticos o no, lo que está claro es que sus plegarias han sido escuchadas por el Altísimo. Que en Cataluña está representado por los herederos del Bajísimo Pujol. Y es que CiU, ERC, ICV y PSC están impulsando un reglamento que discrimina aun más el castellano en TV3, relegándolo a la altura del urdu y el swahili. Dicho sea sin ánimo de ofender al urdu y al swahili. Y por supuesto al apartheid lingüístico pagado por todos de TV3 se le añade el llamar nación a la comunidad autónoma de Cataluña, mientras que España no existe ni en los mapas del tiempo de la teva. Por ahora no está claro si los nacionalistas también harán desaparecer físicamente de su mapa isobárico el trozo de península ibérica que se encuentra entre los Països Catalans y Portugal. Dependerá de si cambia el viento y Duran Lleida consigue por fin ser ministro. Y más ahora que el Congreso le ha premiado por su “lealtad” (sic) y “sentido del estado”(sic). Nada menos. Así que desde aquí recomendamos a Duran que se de prisa en entrar en el Gobierno. No sea que cuando lo consiga sus cachorros de Unió de Joves pidan que le depuren de TV3, y de la (pseudo)nació sagrada, por dar las ruedas de prensa en castellano.

Y en la auténtica nación, aunque no exista para la teva.

Escrito por periodistalocal

29 Marzo, 2010 a 4:25 pm

Lo que debería haber sido el PSC

Antonio Robles  denuncia al nacionalismo y su  exaltación del mito frente a la razón en la presentación de la nueva coordinadora territorial de UPyD de Cataluña 

      Se habló de la luz de la razón frente a la exaltación del mito medieval. Se denunció todos los tipos de racismo que sufrimos en Cataluña,  desde el que pregonan grupos xenófobos como Plataforma per Catalunya (cuyo cabecilla es un individuo capaz de negarle unos dulces a unos niños de origen magrebí con la frase  “cuidado estos caramelos llevan cerdo”),  hasta el nacionalista que cambia (o combina) el cerdo por la lengua. Dos racismos que, por cierto, ya han entrado en convergencia (y unión) mediante pactos en más de un municipio de Cataluña. Toda una demostración práctica de que la discriminación los crea y ellos se unen. Se expresó, en fin, un discurso que debería ser tan obvio y común a todos los partidos como los fundamentos mismos de la democracia en cualquier país libre.

      El problema está cuando no lo es. Porque la falta de libertad es el auténtico resumen de todo lo que habló Antonio Robles en la presentación de la nueva coordinadora territorial en Cataluña de Unión Progreso y Democracia, UPyD.  Un discurso que se resume en la traición a la democracia de unos partidos que llevan 30 años creando odio contra lo español para crear una (pseudo)nación desde la que controlar el pensamiento, la actuación y los sentimientos de los ciudadanos. Y todo con la coartada de unos supuestos derechos colectivos que no son más que los privilegios colectivos de una casta gobernante que sólo aspira a perpetuarse a sí misma.

       Y para ello los partidos que tienen la responsabilidad de gobierno no sólo no hacen nada para asegurar lo básico, que es la igualdad y la libertad individual, sino que las coartan explícitamente con leyes nuremberguistas como la de (a)normalización lingüística que multa a quienes rotulan en castellano, o la Ley de Educación de Cataluña, que elimina el derecho a ser escolarizado también (¡¡también!!) en español en una comunidad autónoma española. Leyes impulsadas y defendidas hasta la náusea por el PSC. Repetimos. El PSC. El mismo partido al que votan mayoritariamente las víctimas de su legislación racista.

       Y es que muy  lo que muy pocos hace muy pocos años hubiesen podido imaginar es que los delirios catalanistas estarían liderados por un presidente del PSC nacido en Córdoba. Entre los que denunciaron la deriva hacia el racismo nacionalista de ese partido estuvo Antonio Robles, quien dejó constancia escrita del fenómeno en Del fraude histórico del PSC al síndrome de Cataluña. Uno de esos libros que escribe para denunciar la hipocresía y  la traición de un partido que no es más que el reflejo de una sociedad moralmente enferna. Y para quienes piensan que exageramos procuren encontrar el libro en alguna librería de Cataluña. O Extranjeros en su tierra, la denuncia del racismo cultural y lingüístico de los castellanohablantes en una comunidad en que las librerías son la nueva hoguera donde quemar la disidencia escrita en las llamas del silencio.

       Pero las palabras de la razón son poderosas. Aunque se digan en esa lengua repugnante de charnegos y sudacas. Y de presidentes de la Generalitat obsesionados con eliminarla. Y si  UPyD entrará en el Parlamento de Cataluña, digan lo que digan las encuestas que no preguntan lo que no les interesa, es  porque el logos siempre acaba venciendo al mito. Aunque éste sea tan destructivo como el nacionalismo de un partido que deberá estrellarse en las urnas para descubrir que la UPyD de Rosa Díez y Antonio Robles no es otra cosa que lo que debería haber sido el PSC.

Y C’s.

Escrito por periodistalocal

20 Marzo, 2010 a 10:46 am

La Universidad Fascista de Barcelona

 

      Atacaron, insultaron, vejaron, escupieron, rompieron, empujaron, gritaron, lanzaron, amenazaron, prohibieron. Odiaron. Ese es el resumen de la actuación de los fascistas que reventaron el acto de Rosa Díez en la Universidad Autónoma de Barcelona el viernes 5 de marzo de 2010.

      Un perfecto ejemplo del estado del pensamiento de una universidad que hace demasiado tiempo que ha dejado de serlo. Porque este nuevo ataque contra la democracia no es una anécdota, ni ningún hecho aislado. Al contrario, la falta de libertad en la Universidad Autónoma de Barcelona es una lacra que lleva muchos años siendo consentida, cuando no promovida, por los poderes públicos nacionalistas. El fascismo independentista impone su ley en la UAB desde hace lustros sin que los responsables políticos catalanes hagan nada por impedirlo. Antes al contrario. Ya cuando en 1999 el entonces presidente de España, José María Aznar, fue tratado igual que ahora Rosa Díez, muchos de los políticos catalanes aprobaron y/o alentaron aquel acto con sus voces o con sus silencios.

      Porque, aun siendo deleznable, el verdadero problema no son los individuos (entre los que había unos cuantos ¡profesores!) que destrozan puertas, agreden mujeres que no comulgan con su separatismo irracional e impiden el ejercicio de la libertad de expresión. La auténtica raíz del mal son unos políticos que llevan décadas incubando, por activa y/o por pasiva, el huevo de la serpiente con su inmoral y continua pedagogía del odio contra España. Ese mismo Estado de Derecho al que deben sus cargos y prebendas y al que pretenden destruir para perpetuarse, aún más, en el poder de una pseudonación catalana donde la única libertad reconocida sea la libertad de denunciar a tu vecino si decide rotular en castellano.

      Y esos políticos tienen nombre y apellidos. Comenzando por Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat, principal responsable y culpable del artefacto de exclusión y discriminación del castellano llamado cínica y eufemísticamente Normalización lingüística, a lo que no es más que puro y duro racismo institucionalizado. Un sistema apoyado y ampliado por otro expresidente, Pasqual Maragall, un pseudosocialista que decidió aliarse con la extrema derecha identitaria de Esquerra Republicana de Cataluña, traicionando así a los cientos de miles de votantes que lo votaron con la esperanza de tener, al fin, un gobierno no nacionalista en la Generalitat. Y lo que tuvieron es más tripartito con un José Montilla perfecto ejemplo de desvergüenza al imponer la racista Ley de Educación de Cataluña, mientras lleva a sus hijos a la elitísima escuela alemana donde se imparte una hora, repetimos, una hora semanal de catalán.

      Pero está claro que la semilla plantada desde la misma escuela con la inmersión lingüística y su consideración de España como un país extranjero está dando su (podrido) fruto. Y no hay mejor demostración del éxito de la educación nacionalista que los gritos y la violencia de los jóvenes fascistas que gritaban fascista a Rosa Díez. Alguno hasta con simbología antinazi sin ser siquiera consciente de que el único nazismo era el suyo propio.

      Y es que esa es la gran paradoja de la Cataluña actual: el auténtico fascismo se viste de antifascismo mientras los poderes miran hacia otro lado, cuando no los apoyan descarada e inmoralmente. Y así, poco a poco, van convirtiendo a Cataluña en lo mismo que lleva años siendo una UAB donde las ideas y la libertad han sido sustituidas por la funesta realidad de una Universidad Fascista de Barcelona.

 

Perquè tu ets dels nostres, oi?

 Mercè Pla y Jaume Oliveras despiden a la directora de Radio Palau año y medio después del cierre de la emisora

Oliveras monta un proceso de selección para elegir al ocupante de la misma plaza que ocupaba legalmente Forns

     

 

 

 

Ayuntamiento de Palau-solità i Plegamans, 9 junio de 2008, entre la una y la una y media del mediodía. Despacho de la alcaldesa, Mercè Pla, sentada tras la mesa. En frente suyo el concejal de comunicación, Jaume Oliveras, y la directora de Radio Palau, Dolors Forns. A la derecha de Forns, el abogado del ayuntamiento y jefe de recursos (que no de derechos) humanos, Miquel Alimbau. Tras la directora, el jefe de prensa, Josep “Pep” Muntané. La situación es lo tensa que se espera de una encerrona en toda regla a la responsable de la emisora municipal. En un momento dado Mercè Pla, habituada a perpetrar ante su cohorte de testigos-cómplices sus actos de dictadorzuela de comarcas, comienza a soltarle a la alarmada directora la retahíla de catástrofes que, según la sátrapa, asolan a la radio. Que si el ayuntamiento sabe desde hace meses que el edificio sufre de aluminosis (a pesar de lo cual se permitió durante todos esos meses que los trabajadores, así como medio Palau, incluidos decenas de menores, pasasen por la emisora). Que si la radio no cumple con los requisitos de la Generalitat para emitir, y por lo tanto es una radio pirata (como la mayoría de las emisoras municipales de Cataluña a las que la Generalitat otorga el tiempo suficiente para que regularicen su situación). Pero tras la sarta de excusas y mentiras Pla escupe la auténtica intención de la censura que ha pertrechado con Oliveras y el silencio cómplice de sus subalternos:

Et prohibeixo que obris la ràdio aquesta tarda. (Te prohíbo que abras la radio esta tarde)

      Es decir en apenas quince minutos, y a escasas dos horas del inicio semanal de las emisiones, Pla y Oliveras, delante de un fedatario abogado y otro periodista, se cargan una radio pública en la España democrática del siglo XXI. Que aprendan Fidel Castro y Hugo Chávez. Aunque Pla y Oliveras, como buenos nacionalistas catalanes, saben reconocer los méritos en los que consideran de Casa nostra. O de Cosa nostra. Al fin y al cabo la directora de Radio Palau lleva los catalanísimos apellidos Forns Segalés. Y habla un catalán bastante mejor que una Pla tan obsesionada por la lengua como incapaz de hilvanar en ese idioma (o en cualquier otro) un discurso mínimamente democrático. A no ser que se acepte como democracia el racismo lingüístico y cultural que resume todo el pensamiento de la alcaldesa, el concejal de comunicación y sus acólitos. Así que con estos mimbres, Pla y Oliveras no podían menos que ofrecer una tabla de salvación a la directora de la ya extinta Radio Palau. Siempre, eso sí, que se arrepintiese de sus pecados de pluralidad social e informativa. Y sobre todo del pecado de lesa majestad de permitir que también se hablase en la emisora esa lengua extranjera-facha-quilla-charnega llamada castellano. O peor aún, español. Y que para más horror es tan oficial en Cataluña como el catalán. De manera que después de comunicar el descomunal palo del cierre fascista de la emisora, Pla le ofrece la zanahoria de seguir al frente de la nueva emisora Una Gran i Lliure que la alcaldesa y el concejal de comunicación tienen en mente crear, tras la correspondiente fumigación de la anterior. Claro que para eso primero hay que demostrar la fidelidad de los vasallos. Y es entonces cuando la dictadorzuela de comarcas se supera a sí misma al soltarle a Forns la frase que la convierte en la nueva Gran Capo (o Capa) vallesana de la Nació rica i plena:

 Perquè tu ets dels nostres, oi? (Porque tú eres de los nuestros, ¿verdad?)

 Palau-solità i Plegamans, 26 de enero de 2010. El Ayuntamiento comunica a Dolors Forns su despido mediante carta. Ni rastro de las reuniones tutiplén de un año y medio antes. Lo cual no deja de ser un alivio para la interesada. Y es que pocas cosas hay más deprimentes que escuchar a una alcaldesa que prohíbe la escucha y aguantar la hipocresía de un concejal de comunicación cuya amoralidad misterhydiana se escapa por todos los poros de su máscara de Doctor Jekill demócratacristiano. Eso sí hay que reconocer que el tipo se esfuerza en mantener la careta. Así que monta un proceso de selección para elegir la persona que ocupará el mismo puesto que ocupa legalmente Dolors Forns. Todo un fraude de ley tan de libro que seguro que el mismo Oliveras lo debió estudiar en su carrera de abogado. Como el ídem que se sentaba junto a Forns y cuya tendencia a perder pleitos por despidos improcedentes, incluidos los de los extrabajadores de la emisora, sólo es comparable a la obediencia ciega al jefe del periodista. Y es que para esos dos los conceptos de Ley y Verdad son los mismos que para Hyde demócratacristiano Oliveras el de Dios. Aunque si París bien vale una misa para un hereje, aún más valdrá un puesto en el ayuntamiento de Palau-solità i Plegamans para dos auténticos creyentes. Y más cuando saben que nunca les faltará el sustento, porque si quien calla otorga, quien manda sabe otorgar a los que callan. Algo que no entendieron ni los trabajadores ni la exdirectora de Radio Palau que por hablar cuando no les mandaban, decir lo que no debían, y no obedecer más voz que la de su conciencia están donde les corresponde. Porque el Edén nacionalista de Pla, Oliveras y compañía (incluido el indigno convidado de piedra del PP David Zambrana) está reservado a los que Pla y Oliveras llaman uno de los nuestros.

Y está claro que la exdirectora de Radio Palau no era uno de ellos.

Escrito por periodistalocal

2 Marzo, 2010 a 6:56 pm