La consulta del tío Tom
La consulta-farsa por la independencia se escenifica en Sabadell el 30 de mayo
El PSC de Sabadell, con el alcalde Manuel Bustos a la cabeza, apoya el acto
Consulta le llaman a la cosa. Y la cosa no es nada más que el pulso pseudodemocrático al Estado de Derecho llevado a cabo por los separatistas, convenientemente subvencionados y apoyados (només faltaria) por una Generalitat que tiene en el nacionalismo su razón de ser. Y de cobrar. Ahí tenemos al Guifré el Pilós de Iznájar agenciándose la indesdeñable cantidad de 169.000 euros anuales como presidente de una comunidad autónoma, mientras el presidente de la Nación (con permiso del Estatut) no pasa de los 92.000. Han leído bien. Aunque así al menos queda claro porqué es Molt Honorable. Por el 46 % (¡46%!) de honorarios de más que honorablemente cobra el Macià de Cornellà. Aunque no es el único que se le sube a la chepa salarial a su antaño idolatrado y hogaño denostado ZP. El independentista presidente del Parlamento de Cataluña, y tuneador de coches oficiales en sus ratos libres, Ernest Benach, se embolsa cada año la friolera de 153.000 euros. Siguen leyendo bien. Así no es extraño que Montilla, Benach and company se dediquen a apoyar consultas que les aseguren chupar aún más de un erario público que ya no tendría más controles que el de los salvadores de la patria. Entre los que se encuentra otra célebre separatista, Marina Llansana, cómo no de ERC, quien no ha dudado en vanagloriarse de la austeridad de la Cataluña de las embajadas y los viajes around the world de los Carod Rovira brothers. Y visca Catalunya lliure. De estos tipos y tipas con cargo al presupuesto público.
El PSC y Bustos a favor de la consulta
Entre el séquito de quienes saben de qué va el negocio en Cataluña está Manuel Bustos, alcalde de Sabadell. Bustos ha dado su apoyo a la realización de la consulta separatista que se escenificará en la capital vallesana el domingo 30 de mayo. Toda una demostración de las prioridades en época de crisis que se gastan (y nunca mejor dicho) los políticos por estos lares. Claro que Bustos, del PSC, ha seguido una razón de peso para traicionar, una vez más, a la Ley, al socialismo democrático y a sus votantes. La Democracia. Así, en mayúscula. Ya se sabe que nadie honra más al suelo que quién lo pisa. Y nadie podrá decir que las botas del nacionalismo no estén proselitizando la ciudad a conciencia. Nuestros demócratas favoritos han llenado las calles de Sabadell con pancartas anunciando la buena nueva de la consulta que nos ha de llevar a su Tierra Prometida. Incluyendo los actos celebrados estos días en la ciudad, como la Feria del Caballo. Tierra de infieles, por cierto, para estos apóstoles de la buena nueva. No en vano esta feria es la heredera directa de una Feria de Abril que reunía más personas en un fin de semana que una consulta por la independencia que ya va por el año de ruido.
Más acorde, en cambio, con el espíritu de estos almogávares de casa bona ha sido la Feria Medievalia. Sin duda un marco incomparable para presentar el retorno que pregonan a los días de Jaime I, rey de la Corona de Aragó… perdón… de la Corona CATALANO-aragonesa. Una Corona a la que tampoco le ha faltado su joya. Y es que entre estos héroes del 1714 versión 2.0 estaba otra cohorte dedicada a exigir que se vea TV3 en la Comunidad Valenciana. Aclaramos que la TV3 que pretenden que se traguen los valencianos es la del racismo lingüístico y la exclusión sistemática de los no nacionalistas. Además, of course, de los mapas del tiempo enseñando el Anschluss de una Cataluña convertida en unos delirantes Països catalans que llegan hasta Murcia. Una frankesteniana Cataluña que, dicho sea de paso, es la que se adoctrina a los escolares para crear los futuros consultistas de la patria.
La democracia como excusa de la pedagogía del odio catalanista
Porque de eso van estas consultas. De la creación definitiva del castillo del odio contra España y la discriminación del castellano y de los no nacionalistas que el catalanismo lleva construyendo, gota a gota y mentira a mentira, los últimos 30 años. Y con la coartada de una democracia que ni respetan, ni les interesa más que para imponer sus obsesiones con el marchamo de la libertad. Libertad. Democracia. Palabras que devienen insulto en boca de individuos como Alfons López Tena, uno de los promotores principales de estos esperpentos y que comparó a los castellanohablantes de Cataluña con los judíos de Alemania. Sí. Siguen leyendo muy bien. Y el exvocal del Consejo General del Poder Judicial (sic) ha creado escuela. Y no sólo en Convergència i Unió, donde milita actualmente, sino en la misma plataforma, o lo que sea, organizadora de la farsa. Entre los que se están cubriendo de gloria nacional está Àngels Folch quien rivalizó con su ídolo exCGPJ al bramar que los separatistas “los trataríamos mejor (a los castellanohablantes) de los que nos trataron ellos a nosotros”.
Esa es la libertad y esa la democracia que tienen reservados para los que no comulguen con todos los López Tena y las Àngels Folch que se agazapan detrás de unas urnas transformadas en nidos de serpiente. Un reptil en forma de consulta que le pregunta al Tío Tom si está a favor de la misma independencia que lo confinó a lo más oscuro de su cabaña del racismo.
El PSC abandona el socialismo democrático para defender el Estatut del racismo lingüístico
La única ventaja del inefable Estatut es que está sirviendo para clarificar muchas cosas y poner a todo el mundo en su sitio. El problema, claro, es que lo haga a costa de la democracia y con el recorte de derechos de los ciudadanos no nacionalistas en este infortunado rincón de España. Pero la novedad no es que este auténtico golpe contra el Estado de Derecho esté apoyado por la extrema derecha catalanista instalada en la moderada Convergència i Unió (repetimos Convergència i Unió) y Esquerra Republicana (éstos ya se repiten solos). Ni siquiera que se haya destapado el verdadero carácter de partidos como Iniciativa per Catalunya Verds y Esquerra Unida i Alternativa que han confundido el culo de la izquierda con las témporas del nacionalismo. Lo verdaderamente original es que el PSOE haya desautorizado públicamente por primera vez la deriva nacionalista de su partido máscara en Cataluña. Y es que ni siquiera Zapatero podía ignorar a todo un presidente de la Generalitat amenazando a una institución democrática como el Tribunal Constitucional por el Estatuto que consagra el racismo lingüístico e identitario en Cataluña. Un momento que además es la certificación del abandono definitivo de José Montilla y del PSC de los principios más elementales del socialismo democrático.
Claro que la queja del PSOE ha durado lo que ha tardado en cambiar de viento el veleta Zapatero, en su afán insuperable por convertirse en el peor presidente de la historia democrática de España. Y el viento ha sido el chantaje de José Montilla al retar al PSOE con utilizar los diputados del PSC si no se relevan a los magistrados del Tribunal Constitucional que no dicen lo que él quiere. Cosas de la fe del converso. Amén, of course, del mesianismo totalitario autóctono de un catalanismo para el que la separación de poderes significa el reparto de cargos y prebendas entre los miembros del Tripartito. Y es que los únicos 3 poderes existentes en la Cataluña actual son el nacionalismo obligatorio, el racismo lingüístico y el odio a España. Además, claro de la incultura de los gobernantes. Si un tipo como Joan Herrera, presidente de la gubernamental ICV, es capaz de llamar franquista a un Alfonso XIII que reinó antes de la República, no es extraño que acaben confundiendo a Montesquieu con Le Pen. Será por eso que los econacionalistas, CiU, ERC y PSC votaron con el racista francés en el parlamento europeo en contra de la enseñanza en castellano en Cataluña.
La única realidad es que el Estatuto es el instrumento de la clase política nacionalista para perpetuarse en el poder mediante la instauración por ley del racismo lingüístico y cultural. Y lo verdaderamente escandaloso es que el Tribunal Constitucional no haya sentenciado aún sobre un texto de rasgos no ya inconstitucionales, sino directamente fascistas. Repetimos. Fascistas. Porque eso es la eliminación sancionada, y nunca mejor dicho, por el Estatuto de derechos constitucionales tan básicos como el derecho a ser educado también en español o el de rotular un negocio en la lengua que se elija libremente sin ser multado por ello.
Pero el respeto a la libertad en Cataluña cada vez se parece más al de Corea del Norte. El mismo norte, por cierto, que persiguen los promotores de las consultas separatistas. Que por algo se independizó de la otra Corea con su reconocido sentido democrático. Algo a lo que está cada día más proclive Montilla. Y no sólo porque fuera maoísta en su juventud, sino porque el de Iznájar se ha ceñido la estelada para proclamar que ve posible la Cataluña Una Gran i Lliure de los independentistas. Así que ha decidido no ya lanzarse a los brazos del nacionalismo, sino ser su mismo brazo ejecutor amenazando al Estado de Derecho. Además de traicionando, ahora ya explícitamente, a un PSOE que debería entender de una vez por todas que en Cataluña el socialismo es el pseudónimo que usa el PSC para utilizar primero y discriminar después a quienes todavía creen votar el viejo partido de Pablo Iglesias.
La Inquisición televisiva de los cachorros de Duran Lleida
Unió de Joves publica un anuncio instando al racismo lingüístico para eliminar el castellano en TV3
Uno de los mitos más extendidos entre determinados políticos nacionales, especialmente de la izquierda pero también de la derecha a tenor de los últimos movimientos del Partido Popular, es que el nacionalismo catalán, y más concretamente el representado por Convergència i Unió, es un ejemplo de la moderación del catalanismo democrático. Se trata de una idea que fructificó durante la Transición debido a la mala conciencia que siempre ha tenido la democracia española con el nacionalismo por la dictadura franquista. Algo que el nacionalismo ha aprovechado, también desde siempre, con una indecente explotación del victimismo para justificar su programa de racismo cultural sistemático y apartheid institucionalizado de los castellanohablantes y los no nacionalistas. Y es que la desgracia de este viejo país es que su clase política todavía no ha entendido, o no ha querido entender, que catalanismo democrático son dos términos contradictorios.
El penúltimo ejemplo del oxímoron lo ha protagonizado la llamada Unió de Joves, la asociación de jóvenes de Unió Democràtica de Catalunya. O sea la U democratacristiana de CiU. Como todas las agrupaciones juveniles Unió de Joves es el semillero donde se fraguan los futuros dirigentes y candidatos a succionar generosamente del erario público, sin más méritos que la obediencia ciega a principios sectarios y aún más radicalizados que los de sus mayores. Y eso en formaciones nacionalistas como UJ significa mostrar los afanes separatistas y excluyentes sin las máscaras, subterfugios ni dobles lenguajes al que tan acostumbrados están sus patrones. Así que Unió de Joves no han querido ser menos que sus primos de les Joventuts Nacionalistes y han perpetrado una campaña a la altura moral e intelectual del Catalonia is not Spain. Lo curioso del caso es que esta vez su pedagogía del odio se ha centrado nada menos que en ¡TV3! Esa televisión pública autonómica cuya función es ser el escaparate audiovisual, y sin límite presupuestario, del odio a España y del racismo lingüístico contra los castellanohablantes. Que, por cierto, representan más de la mitad de los paganos del invento. Pues eso, que paguen su paganismo, es lo que piensan los cachorros nacionalcristianos, quienes han puesto el grito en el cielo porque en TV3 se han escapado más de dos palabras en la lengua del diablo. Una herejía contra la que han publicado un anuncio-anatema en la revista Palau Informatiu, órgano habitual de las proclamas separatistas de Palau-solità i Plegamans, que reza, y nunca mejor dicho:
Unió de Joves encuentra intolerable la emisión en castellano en TV3 En referencia a la huelga del personal de TV3 llevada a cabo el pasado 4 de febrero entre las 13h y las 16h, donde (sic) la emisión habitual cesó y en vez de la programación prevista se emitió por segunda vez el documental sobre Elena Francis, donde el castellano era la lengua mayoritaria.
Encontramos una TRAICIÓN (sic) y un ESCARNIO (sic) a los principios de TV3 y a la función que Cataluña (sic) espera (sic) de la cadena la emisión de cualquier contenido en una lengua que no sea la lengua catalana. Si bien ya podemos lamentar con preocupación la castellanización (sic) creciente en los contenidos emitidos por la cadena, la emisión de una versión mayoritariamente castellana la encontramos intolerable.
Denunciamos una vez más la proactividad (sic) del Tripartito en el esfuerzo de hundir (sic) la televisión y la radio nacional (sic) de Cataluña.
Pedimos a la directora de TV3, Mónica Terribas y a la presidenta de la Corporación Rosa Cullell que depuren (sic) responsabilidades y que se trabaje de una vez (sic) por una catalanización íntegra de los materiales de difusión de TV3.
Dejaremos las perlas sintácticas al maestro Arcadi Espada, pero un vistazo superficial de la cosa deja claro que entre las inspiraciones divinas de estos creyentes muchachos no está el redactar con un mínimo de elegancia en la lengua de su santa indignación. Pero no tienen que justificarse de nada quienes nacieron con un crucifijo bajo un brazo y una estelada bajo el otro. Aquí los que deben pedir perdón con el nivel C en la boca son los que se atreven a venir a este mundo en la misma lengua que contamina la teva. Otra cosa es ese tono estalinista de la depuración de responsabilidades. Y más en unos jóvenes que son la vanguardia nostrada contra el ateísmo rojo (y gualda). Pero si fascistas como los que atacaron a Rosa Díez en la UAB se hacen llamar de izquierdas, no hay razón por la que los representantes de Dios en la catalana terra no puedan tener sus pequeños desmanes soviéticos.
CiU, ERC, ICV y PSC instauran el apartheid lingüístico definitivo en TV3
Cristianosoviéticos o no, lo que está claro es que sus plegarias han sido escuchadas por el Altísimo. Que en Cataluña está representado por los herederos del Bajísimo Pujol. Y es que CiU, ERC, ICV y PSC están impulsando un reglamento que discrimina aun más el castellano en TV3, relegándolo a la altura del urdu y el swahili. Dicho sea sin ánimo de ofender al urdu y al swahili. Y por supuesto al apartheid lingüístico pagado por todos de TV3 se le añade el llamar nación a la comunidad autónoma de Cataluña, mientras que España no existe ni en los mapas del tiempo de la teva. Por ahora no está claro si los nacionalistas también harán desaparecer físicamente de su mapa isobárico el trozo de península ibérica que se encuentra entre los Països Catalans y Portugal. Dependerá de si cambia el viento y Duran Lleida consigue por fin ser ministro. Y más ahora que el Congreso le ha premiado por su “lealtad” (sic) y “sentido del estado”(sic). Nada menos. Así que desde aquí recomendamos a Duran que se de prisa en entrar en el Gobierno. No sea que cuando lo consiga sus cachorros de Unió de Joves pidan que le depuren de TV3, y de la (pseudo)nació sagrada, por dar las ruedas de prensa en castellano.
Y en la auténtica nación, aunque no exista para la teva.
La Universidad Fascista de Barcelona
Atacaron, insultaron, vejaron, escupieron, rompieron, empujaron, gritaron, lanzaron, amenazaron, prohibieron. Odiaron. Ese es el resumen de la actuación de los fascistas que reventaron el acto de Rosa Díez en la Universidad Autónoma de Barcelona el viernes 5 de marzo de 2010.
Un perfecto ejemplo del estado del pensamiento de una universidad que hace demasiado tiempo que ha dejado de serlo. Porque este nuevo ataque contra la democracia no es una anécdota, ni ningún hecho aislado. Al contrario, la falta de libertad en la Universidad Autónoma de Barcelona es una lacra que lleva muchos años siendo consentida, cuando no promovida, por los poderes públicos nacionalistas. El fascismo independentista impone su ley en la UAB desde hace lustros sin que los responsables políticos catalanes hagan nada por impedirlo. Antes al contrario. Ya cuando en 1999 el entonces presidente de España, José María Aznar, fue tratado igual que ahora Rosa Díez, muchos de los políticos catalanes aprobaron y/o alentaron aquel acto con sus voces o con sus silencios.
Porque, aun siendo deleznable, el verdadero problema no son los individuos (entre los que había unos cuantos ¡profesores!) que destrozan puertas, agreden mujeres que no comulgan con su separatismo irracional e impiden el ejercicio de la libertad de expresión. La auténtica raíz del mal son unos políticos que llevan décadas incubando, por activa y/o por pasiva, el huevo de la serpiente con su inmoral y continua pedagogía del odio contra España. Ese mismo Estado de Derecho al que deben sus cargos y prebendas y al que pretenden destruir para perpetuarse, aún más, en el poder de una pseudonación catalana donde la única libertad reconocida sea la libertad de denunciar a tu vecino si decide rotular en castellano.
Y esos políticos tienen nombre y apellidos. Comenzando por Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat, principal responsable y culpable del artefacto de exclusión y discriminación del castellano llamado cínica y eufemísticamente Normalización lingüística, a lo que no es más que puro y duro racismo institucionalizado. Un sistema apoyado y ampliado por otro expresidente, Pasqual Maragall, un pseudosocialista que decidió aliarse con la extrema derecha identitaria de Esquerra Republicana de Cataluña, traicionando así a los cientos de miles de votantes que lo votaron con la esperanza de tener, al fin, un gobierno no nacionalista en la Generalitat. Y lo que tuvieron es más tripartito con un José Montilla perfecto ejemplo de desvergüenza al imponer la racista Ley de Educación de Cataluña, mientras lleva a sus hijos a la elitísima escuela alemana donde se imparte una hora, repetimos, una hora semanal de catalán.
Pero está claro que la semilla plantada desde la misma escuela con la inmersión lingüística y su consideración de España como un país extranjero está dando su (podrido) fruto. Y no hay mejor demostración del éxito de la educación nacionalista que los gritos y la violencia de los jóvenes fascistas que gritaban fascista a Rosa Díez. Alguno hasta con simbología antinazi sin ser siquiera consciente de que el único nazismo era el suyo propio.
Y es que esa es la gran paradoja de la Cataluña actual: el auténtico fascismo se viste de antifascismo mientras los poderes miran hacia otro lado, cuando no los apoyan descarada e inmoralmente. Y así, poco a poco, van convirtiendo a Cataluña en lo mismo que lleva años siendo una UAB donde las ideas y la libertad han sido sustituidas por la funesta realidad de una Universidad Fascista de Barcelona.
Perquè tu ets dels nostres, oi?
Mercè Pla y Jaume Oliveras despiden a la directora de Radio Palau año y medio después del cierre de la emisora
Oliveras monta un proceso de selección para elegir al ocupante de la misma plaza que ocupaba legalmente Forns
Ayuntamiento de Palau-solità i Plegamans, 9 junio de 2008, entre la una y la una y media del mediodía. Despacho de la alcaldesa, Mercè Pla, sentada tras la mesa. En frente suyo el concejal de comunicación, Jaume Oliveras, y la directora de Radio Palau, Dolors Forns. A la derecha de Forns, el abogado del ayuntamiento y jefe de recursos (que no de derechos) humanos, Miquel Alimbau. Tras la directora, el jefe de prensa, Josep “Pep” Muntané. La situación es lo tensa que se espera de una encerrona en toda regla a la responsable de la emisora municipal. En un momento dado Mercè Pla, habituada a perpetrar ante su cohorte de testigos-cómplices sus actos de dictadorzuela de comarcas, comienza a soltarle a la alarmada directora la retahíla de catástrofes que, según la sátrapa, asolan a la radio. Que si el ayuntamiento sabe desde hace meses que el edificio sufre de aluminosis (a pesar de lo cual se permitió durante todos esos meses que los trabajadores, así como medio Palau, incluidos decenas de menores, pasasen por la emisora). Que si la radio no cumple con los requisitos de la Generalitat para emitir, y por lo tanto es una radio pirata (como la mayoría de las emisoras municipales de Cataluña a las que la Generalitat otorga el tiempo suficiente para que regularicen su situación). Pero tras la sarta de excusas y mentiras Pla escupe la auténtica intención de la censura que ha pertrechado con Oliveras y el silencio cómplice de sus subalternos:
Et prohibeixo que obris la ràdio aquesta tarda. (Te prohíbo que abras la radio esta tarde)
Es decir en apenas quince minutos, y a escasas dos horas del inicio semanal de las emisiones, Pla y Oliveras, delante de un fedatario abogado y otro periodista, se cargan una radio pública en la España democrática del siglo XXI. Que aprendan Fidel Castro y Hugo Chávez. Aunque Pla y Oliveras, como buenos nacionalistas catalanes, saben reconocer los méritos en los que consideran de Casa nostra. O de Cosa nostra. Al fin y al cabo la directora de Radio Palau lleva los catalanísimos apellidos Forns Segalés. Y habla un catalán bastante mejor que una Pla tan obsesionada por la lengua como incapaz de hilvanar en ese idioma (o en cualquier otro) un discurso mínimamente democrático. A no ser que se acepte como democracia el racismo lingüístico y cultural que resume todo el pensamiento de la alcaldesa, el concejal de comunicación y sus acólitos. Así que con estos mimbres, Pla y Oliveras no podían menos que ofrecer una tabla de salvación a la directora de la ya extinta Radio Palau. Siempre, eso sí, que se arrepintiese de sus pecados de pluralidad social e informativa. Y sobre todo del pecado de lesa majestad de permitir que también se hablase en la emisora esa lengua extranjera-facha-quilla-charnega llamada castellano. O peor aún, español. Y que para más horror es tan oficial en Cataluña como el catalán. De manera que después de comunicar el descomunal palo del cierre fascista de la emisora, Pla le ofrece la zanahoria de seguir al frente de la nueva emisora Una Gran i Lliure que la alcaldesa y el concejal de comunicación tienen en mente crear, tras la correspondiente fumigación de la anterior. Claro que para eso primero hay que demostrar la fidelidad de los vasallos. Y es entonces cuando la dictadorzuela de comarcas se supera a sí misma al soltarle a Forns la frase que la convierte en la nueva Gran Capo (o Capa) vallesana de la Nació rica i plena:
Perquè tu ets dels nostres, oi? (Porque tú eres de los nuestros, ¿verdad?)
Palau-solità i Plegamans, 26 de enero de 2010. El Ayuntamiento comunica a Dolors Forns su despido mediante carta. Ni rastro de las reuniones tutiplén de un año y medio antes. Lo cual no deja de ser un alivio para la interesada. Y es que pocas cosas hay más deprimentes que escuchar a una alcaldesa que prohíbe la escucha y aguantar la hipocresía de un concejal de comunicación cuya amoralidad misterhydiana se escapa por todos los poros de su máscara de Doctor Jekill demócratacristiano. Eso sí hay que reconocer que el tipo se esfuerza en mantener la careta. Así que monta un proceso de selección para elegir la persona que ocupará el mismo puesto que ocupa legalmente Dolors Forns. Todo un fraude de ley tan de libro que seguro que el mismo Oliveras lo debió estudiar en su carrera de abogado. Como el ídem que se sentaba junto a Forns y cuya tendencia a perder pleitos por despidos improcedentes, incluidos los de los extrabajadores de la emisora, sólo es comparable a la obediencia ciega al jefe del periodista. Y es que para esos dos los conceptos de Ley y Verdad son los mismos que para Hyde demócratacristiano Oliveras el de Dios. Aunque si París bien vale una misa para un hereje, aún más valdrá un puesto en el ayuntamiento de Palau-solità i Plegamans para dos auténticos creyentes. Y más cuando saben que nunca les faltará el sustento, porque si quien calla otorga, quien manda sabe otorgar a los que callan. Algo que no entendieron ni los trabajadores ni la exdirectora de Radio Palau que por hablar cuando no les mandaban, decir lo que no debían, y no obedecer más voz que la de su conciencia están donde les corresponde. Porque el Edén nacionalista de Pla, Oliveras y compañía (incluido el indigno convidado de piedra del PP David Zambrana) está reservado a los que Pla y Oliveras llaman uno de los nuestros.
Y está claro que la exdirectora de Radio Palau no era uno de ellos.











